lunes, 18 de marzo de 2019

Estudiar vs Trabajar








Suele ser común que en toda reunión familiar o al juntarse grupos de amigos mayores de 20 que se acceda a un tema recurrente: trabajo y estudios. Ya no solo para narrar anécdotas del día a día sino para decir a los del bando contrario la suerte que tienen. Existe mucha gente contenta con lo que hace, pero también hay quien está en la postura de: “valora lo que tienes pues ya me gustaría estar en tu posición”.
Esto me lleva a una pregunta, que es mejor ¿trabajar o estudiar? ¿Quién vive mejor? ¿Quién lo tiene más fácil? Por increíble que parezca, en esta sociedad de blancos y negros en la que o tienes la razón absoluta o te equivocas estrepitosamente, diré que TODOS y repito TODOS tienen su parte de razón, dependiendo del prisma donde lo mires. Estos son los diferentes casos que encontramos:
1)      El trabajador que añora la vida de estudiante: se le reconoce con frases como “los estudiantes que bien vivís”, este tipo de personas tienen la particularidad de que o se tuvieron que poner pronto a trabajar para ayudar a la familia o en su día no quisieron estudiar y ahora se arrepienten. Está claro que la vida adulta es complicada, un horario fijo, muchas horas fuera por un sueldo que en la mayoría de las veces no justifica el sufrimiento y numerosos problemas que continúan ahí al llegar a casa, desde el cuidado de los niños para los que los tengan o una avería doméstica, lo que está claro es que nunca hay un respiro y al pensar en los estudiantes se ve el concepto de estudiar un poco, aprobar, salir de fiesta con los amigos, dormir mucho y de los problemas gordos ya se encargan papá y mamá. Como dije al principio, tienen su parte de razón, pero depende del ejemplo en el que te fijes la cosa puede cambiar y no ser tan bonita como aparenta sobre el papel, y eso nos lleva al caso número 2.
2)      El estudiante que desea trabajar: suceso inverso, podemos encontrar varios tipos desde el estudiante joven menor de 20 que odia estudiar y desea acabar la eso o cualquier módulo para empezar a ganar su dinero y a vivir más independientemente o los estudiantes con carreras muy exigentes que se alargan más de lo esperado debido a la dificultad y que desean acabar y sentirse valiosos. Aquí podemos encontrar ingenieros, médicos, gente preparándose oposiciones etc. La vida de estas personas no es tan sencilla pues combina madrugones, muchas horas de clase y estudio y fines de semana sin salir que luego en ciertos casos no se convierten en aprobados lo que lleva a una enorme frustración. Hace una semana me encontré con un viejo amigo que es ingeniero químico y que ya se encuentra trabajando, al preguntarle si echaba de menos su época de estudiante me contestó con una mueca alegre: “para nada, nunca me había sentido mejor”. En este caso las preocupaciones se quedan en la oficina, no se vienen contigo a casa. Por lo que como dije antes, los del punto 1 cuando quieran cambiarse los zapatos con los del punto 2….mejor que pregunten con quien pues pueden salir peor parados de lo que están.
Y ya por no decir si comparamos con los del punto 3.
3)      El estudiante que a la par trabaja: son los llamados héroes sin capa, personas por lo general que quieren mejorar su formación pero que debido a que quieren un poco de independencia o que necesitan el dinero para pagarse sus propios estudios o el alquiler se ven obligados a solapar ambos mundos. En esta vida no se permite dormir mucho, se hacen varias horas de viaje al día y en los ratos que deberían ser de descanso hay que estudiar para recuperar el tiempo perdido. Los que tienen suerte, si encuentran un trabajo que no les disguste demasiado, pueden desconectar durante la jornada laboral, como aquel que va a correr media hora para despejar la mente, pero si no, lo normal es irse desgastando poco a poco en la que la única motivación para seguir es el dinero a final de mes o los aprobados. Si alguna de estas cosas escasea puede ser devastador.
Y esto nos lleva al grupo número 4, quizás el que tenga menos razones para quejarse y el que genera más odio.
4)      Los “Viviendo el sueño”: podrían estar en el grupo 1, pero tienen una particularidad y es que está compuesto por personas de entre 21 y 23 años que han acabado la carrera, que logran encontrar trabajo de lo suyo con un sueldo bastante decente y un horario para nada explotado y lo más importante, que continúan viviendo en casa de los padres colaborando mínimamente con los gastos o en algunos casos ni eso si la familia resulta ser bastante pudiente.
Estos hechos no son los que generan odio, es más, da gusto encontrar estudiantes brillantes con un gran futuro por delante y que aún con la situación laboral que se está viviendo en España logran sentirse realizados. El conflicto aparece cuando estas personas tratan de victimizarse, podría haber usado quejarse, pero uso una más fuerte pues me parece más adecuada ya que esta gente en ocasiones delante de los sufridores del grupo 2 busca dar pena, buscan esa palmadita en la espalda de ánimo diciendo cosas como: “a veces echo de menos estudiar, todo era más tranquilo”.
Como vengo diciendo en todo el artículo, depende de cómo lo enfoques y su parte de razón tendrá, sin embargo, he visto a varios conocidos quejarse de eso, a los que yo he visto en sus años mozos de estudiantes y ahora trabajando y el cambio es abrumador.
Este es un ejemplo no muy exagerado de un amigo tras una semana agotadora en el trabajo (izquierda)  y la imagen del mismo amigo ahora tras una semana de exámenes finales (derecha):


Esto es lo que pasa cuando las preocupaciones de los estudios te acompañan a casa a diferencia de irte a tu casa a descansar tras una jornada de 8 horas.

En resumen, todos tenemos derecho a quejarnos, ninguna vida es perfecta y como ya se sabe el ser humano es envidioso por naturaleza y tiende a desear aquello que no tiene, sin embargo, creo que siempre es necesario un poco de autorreflexión antes de hablar y medir las palabras según con quien se hable. Pues no es lo mismo decir “A veces desearía estar sordo para evitar escuchar la cantidad de tonterías que se oyen a diario” delante de tu grupo de amigos charlando un poco de todo a decirlo delante de un grupo de niños sordomudos de nacimiento.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Carta a mi yo de hace un año



Querido “yo” pasado:
Si mis cálculos son exactos recibirás esta carta a día 31 de diciembre de 2017, no te alarmes, no ha pasado nada grave, el futuro no se desmorona (por ahora) ni necesita tu ayuda urgente, simplemente te envío esta carta para decirte que tengas paciencia y llenarte de esperanza.
Este año pasarán muchas cosas, habrá baches, caídas, momentos para gritar y llorar de rabia e impotencia, pero cuando todo eso pase te mirarás en el espejo, más fuerte y decidido a seguir, como dijo el piloto de fórmula 1 Senna: “no abandonar, por mucho miedo que de continuar y no saber cómo hacerlo”.
Este año ha supuesto una maduración personal, al fin cogiste el toro por los cuernos y dejaste que nadie te mangoneara más, vas a ver lo fácil que es quitarle la careta a mucha gente, que en las buenas cuando todo es diversión y alegría la gente está ahí, que la gente intentará exprimirte hasta la última gota. Serás amigo cuando cedas y pasarás a ser el malo de la película. Ya decían en Batman: “o mueres como un héroe y vives lo suficiente para verte convertido en un villano”, supongo que no hay que tomarlo al pie de la letra, pero define muy bien cómo puedes pasarte de bueno y verte sometido toda tu vida o coger todas esas experiencias y dejar que te cambien. Habrá gente que te diga que estas insoportable, que vaya carácter, que no eres el mismo, pero, la gente que te conoce y te quiere realmente se dará cuenta de la gran carga de la que te has liberado y de cómo ahora sí que puedes concentrarte en lo realmente importante.
En tus estudios has seguido logrando éxitos, igual no aparecen con la rapidez que quisieras, pero sigues avanzando que no es poco. En ciertos momentos te verás frustrado, en los últimos meses del año darás con gente que te hará trabajar mucho, personas muy osadas con las agallas para quejarse de lo difícil que es todo, de lo mal que les trata la vida cuando no tienen el coraje ni las ganas de intentarlo. Aquello de que “a quien madruga Dios le ayuda” no es más que una forma de decir que durmiendo soñarás mucho pero no vas a cumplir nada. Por suerte tú eres hombre de acción y donde otros ponen excusas tú sigues poniendo todo tu esfuerzo, esa palabra que a veces está vacía cuando se falla pero que se convierte en remordimientos cuando se fracasa sin darlo todo y no causa más noches de insomnio al no tener la conciencia tranquila. Sé paciente, esa ira tornará en ganas de trabajar, un buen día te levantarás y mientras estés en babia te asaltarán escenas de todo lo que ya has pasado, todos los obstáculos superado, todo lo aprendido, todo lo que has crecido, de cómo eras un niño asustado que maldecía todo lo que le sucedía pero que luego según lo ibas superando te hacía sentir más poderoso. El ver el final cerca es lo que te impulsará a ti y a los que te rodean.
Va a ser un año difícil para tu novia y para tu hermana, de duros desafíos, pero te garantizo que no te faltará tu mayor arma: el buen humor. No te haces una idea de lo que puedes hacer con ello y a veces flaqueará, pero ellas, así como el resto de tu familia y tus amigos te hará recuperarlo y hacer que se lo contagies a otros.
Por lo demás podrás seguir viviendo tranquilo, por suerte, pues el mundo se está volviendo un lugar sombrío y hay gente sin esa misma suerte. Este año será recordado como aquel en el que las mujeres dijeron “basta”, alzando la voz pidiendo que se las haga un poco de caso para que nadie más tenga que morir, que no tengan miedo de salir a la calle, ahora solo hace falta un destinatario que las haga caso. Hay mucha gente buena por ahí todavía, aunque no lo parezca, se preocupan por los necesitados o simplemente de hacer que la gente que les rodea sean personas de bien lo cual ya es mucho. Los 15 años son los nuevos 25, no tendrás nada más que echar un vistazo a como niñatos que no levantan ni dos palmos del suelo van ahí como si fueran los jefes, los reyes y el resto fuéramos peones que nos tenemos que dejar comer sin oponer resistencia. Cuanto les queda por vivir, por suerte o por desgracia si no deciden madurar acaban dando con la persona equivocada y tienen que aprender las lecciones por el mal camino.
La tecnología sigue deshumanizándonos y perdiendo su sentido: teléfonos móviles con los que nadie llama ni se preocupan por nadie, infinidad de auriculares para luego encontrar jóvenes con la música a todo volumen por la calle, en el metro como aquellos hace 50 años que llevaban los radiocasetes entre 2 mientras paseaban. Personas absorbidas por las redes sociales que saben más de la vida de los de OT y Gran hermano que de la de sus padres y abuelos. Adolescentes inseguros con vidas de mierda cuya autoestima depende del número de “Me gustas” de Instagram cuando enseñan las tetas o los abdominales, pero que luego protestan cuando los demás les ven como trozos de carne o no se preocupan de sus pensamientos y emociones.
Educación es una palabra que de seguir así la quitarán del diccionario por desuso, no sé si será el clima de las fiestas pero verás enfados por todas partes, gente riéndose de defectos ajenos casi en la cara del resto, ancianos con mal genio insultando a todo ser viviente hasta en los mercados, pero ya no es momento de quedarse callado y sumiso, aquellos que han levantado la cabeza mostrando no tener miedo han salido triunfadores, no me refiero a ir por ahí partiendo piernas, la violencia nunca es el camino pero hay que mirar cara a cara y enséñales donde está la línea para una convivencia tolerable.
Supongo que habrá muchas más cosas de las que pueda hablarte, pero lo ideal es que lo demás lo experimentes por ti mismo, no puedo darte ningún consejo ni decirte cómo actuar en cada situación, pues en ese caso no sería tú mismo y no harías las cosas de corazón o meditándolas ampliamente, como a ti te gusta. Lo único que te diré es que saques las garras exigiendo lo que te mereces, que elimines a toda persona tóxica de tu vida sin mirar atrás, pues un pequeño puñado de buenas personas vale más que sentirse solo entre un montón de gente, que trates con educación a quien lo merece y perdones al que se lo gane y sobretodo que vivas intensamente y detrás de cada día de mierda sepas sacar lo bueno.
No se si será tu mejor año, pero cuando llegues a ser yo te garantizo que te sentirás realizado y muy conforme contigo mismo y despedirás el año feliz y deseoso de ver lo que la vida tiene aún preparado para ti.
Firmado:
Tu “yo” del 31 de diciembre de 2018